Mis primeros recuerdos son encampamentos militares, misprimeros juegos entredesvencijados escudos y brazaletesolvidados. Siendo un niño, ayudéen retaguardia en peligrosasbatallas contra galos de largastrenzas y torsos desnudos, vestidosúnicamente de frenética ira. Deadolescente me enfrenté a lospoderosos germanos, que meparecieron ser los gigantes de lashistorias que, de noche y frente auna hoguera, oía narrar. Aprendíen aquellas jornadas a soportar losaterradores gritos que hielan elalma de aquellos que matan por nomorir. Todavía perviven en mimemoria los gritos de los hombres,el relincho de los caballos y lossonares del clarín, sordos clamoresque aún resuenan cuando labatalla ha terminado.Disciplina y sacrificio fue loprimero que aprendí de mi padre:?Permanece al lado de missoldados, ten presente que eresuno más de ellos?.Mi nombre es Áureo Constantino ysoy el hijo del César.
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