l tránsito es el verdadero objetivo del camino, (?) nunca muere la vida en los enlaces (?), no cede nunca la vida en la ciudad.Así es como Pedro Serrano concibe la ciudad, quemándole en las retinas y estallándole en la cara con su devenir continuo. Consagra su vida al tránsito, al camino. Vive y transita, va habitando un espacio y otro, atraviesa estados. Sabe que existe la posibilidad al final del recorrido, durante el mismo, que puede solicitar la parada, que en él hay una mujer con un vestido corto esperándonos, un zapato añil de tacón alto, la redención. El continuo trasiego que se detiene cuando lo hace el propio corazón con la fecha de caducidad que lleva dentro. Pedro se consagra al dios movimiento, al Panta rei de Heráclito, e incluso a los golpes, al vaivén del autobús.
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