Un relato que intenta en su narración reflejar las impresiones de un marino que le ha tocado vivir una relativamente larga época de transición entre los tranquilos y sosegados tiempos de navegación con aguja y sextante y su evolución hacia los vertiginosos tiempos del satélite y la computación. Cuando corrían los no tan lejanos tiempos de aguja, sextante y cronometro, todavía vivía en la imaginación de las gentes de secano ese supuesto romanticismo que se atribuía a los viajes por mar a bordo de unos atemporales buques, que tan solo con la magnética y el sextante y muy pocos con el adelanto de un moderno radiogoniómetro y un radar muy elemental, nos enfrentábamos a las incertidumbres y a la fascinación que suponía adentrarse en la inmensidad de la mar, esconderse tras el horizonte y descubrir un mundo mil veces imaginado o por lo menos sorprendidos por la visión de otras costumbres algo diferentes a las que hasta ahora habíamos vivido sobre el firme de nuestro asfalto, el que nos habí
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