Sonia Vital Fernández es doctora en Historia por la Universidad de Salamanca, con mención de «Doctor Europeus», y licenciada en Historia con Premio Extraordinario por la Universitat de Barcelona. Ha publicado diversos trabajos centrados en el estudio de las relaciones de poder en el ámbito hispánico del siglo XII, en los que ha analizado la compleja interacción entre la aristocracia laica y el rey Alfonso VII en un contexto social y político dominado por las formas de organización feudal. Es autora de la monografía Alfonso VII de León y Castilla (1126?1157). Las relaciones de poder en el centro de la acción política y social del Imperator Hispaniae (Gijón: Ediciones Trea, 2019). En la actualidad, sus investigaciones se centran en el análisis del papel político de las mujeres de poder en los siglos centrales de la Edad Media, con especial atención a reinas, infantas y herederas regias, así como a los mecanismos de legitimidad dinástica y al ejercicio del poder soberano.Se cumplen 900 años de la muerte de Urraca de León, la primera mujer que reinó por derecho propio en la Europa medieval. Un mundo donde la soberanía y el poder eran prerrogativas masculinas, pero en el que Urraca, desafiando convenciones y prejuicios, supo defender sus derechos e imponer su autoridad. En 1109, tras la muerte de su padre, Alfonso VI, Urraca accedió al trono de León y Castilla como reina titular y soberana por derecho propio, una posición inédita que tuvo que proteger desde el primer momento pues se le impuso un matrimonio con Alfonso I de Aragón y Pamplona, lo cual la sometía de nuevo a una tutela masculina y limitaba su poder. Urraca, sin embargo, decidió reinar en solitario y ejercer de pleno la soberanía heredada, apoyada en una red de alianzas que supo consolidar con habilidad. Sin referentes femeninos previos, construyó una imagen inédita de reina soberana, aunque los prejuicios asociados a su condición femenina marcaron profundamente la percepción posterior, las crónicas minimizaron su actuación política, cuestionaron su figura desde la moral y redujeron su reinado a un mero paréntesis entre su padre, Alfonso VI, y su hijo, Alfonso VII. Nada más alejado de su verdadera dimensión. Urraca ejerció el poder regio durante diecisiete años con eficacia y firmeza, defendió su legitimidad, sostuvo el reino ante presiones internas y externas y no dudó en negociar, forjar alianzas o tomar las armas cuando fue necesario. Nueve siglos después, este libro sirve tanto de homenaje a una soberana cuyo legado merece pleno reconocimiento, como de reevaluación del papel de las mujeres de poder en la Edad Media, porque Urraca fue reina, aunque se sentara en el trono de un rey.«Titular, legitima, soberana, coronada, no regente provisional hasta que su hijo y heredero alcanzara la mayoría de edad, no consorte o auxiliar a la sombra de un regio esposo. Titular y no interina, reina con todo y contra todos durante la nada desdeñable cifra de diecisiete años, plagados de obstáculos, resistencias, turbulencias, maquinaciones, tribulaciones, guerras, paces, alianzas y traiciones al más puro estilo de Juego de Tronos Es en esa historia fascinante y bastante desconocida para el público, interesante como pocas en nuestro tiempo, en la que nos sumerge este magnífico y clarificador libro que ha escrito Sonia Vital Fernández». David Porrinas, autor de El Cid. Historia y mito de un señor de la guerra
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